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Desarrollo Web

Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño

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Sobeklab Admin
19 de agosto de 202613 min de lectura
Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño

Una página web para un negocio pequeño en España cuesta hoy entre 300 y 3.000 €, y esa horquilla tan ancha no es vaguedad: es que dentro caben cosas muy distintas. El mismo encargo —«una web para mi negocio»— puede significar cinco páginas con tus textos y tus fotos, o un proyecto con catálogo, reservas y área de clientes. Esta guía desglosa qué estás pagando en cada tramo, qué costes siguen apareciendo después de la entrega y cómo saber si un presupuesto barato te va a salir caro.

  • El tramo de negocio pequeño está entre 300 y 900 €. Por debajo suele faltar algo que acabarás pagando aparte: los textos, los legales o la puesta en marcha.
  • El precio no lo mueve el diseño: lo mueve el número de páginas y quién escribe los textos. Son las dos variables que más presupuestos disparan.
  • Pregunta siempre por el coste del año dos. Alojamiento, licencias de plantilla y mantenimiento pueden sumar más que la web en tres años.
  • Una web sin gestor de contenidos es más barata de tener, no solo de hacer: no hay actualizaciones, ni plugins, ni base de datos que mantener.
  • Nosotros cobramos desde 300 € + IVA por cinco páginas con textos redactados, adaptación a móvil y alojamiento incluido. La tabla completa está más abajo.
  • El IVA no es negociable ni es del que hace la web: 300 € son 363 € a pagar. Cualquier presupuesto que no lo diga está escondiendo un 21 %.

¿Cuánto cuesta una página web en España en 2026?

El precio de una página web no tiene tarifa oficial en España, así que lo honesto es enseñar los tramos que se ven de verdad en los presupuestos y decir qué cabe en cada uno. Estas horquillas salen de lo que cobramos nosotros, de lo que nos cuentan los negocios a los que auditamos la web y de lo que piden públicamente los profesionales del sector.

TramoQué suele incluirPara quién tiene sentido
0 € (hazlo tú) Un creador tipo Wix, Squarespace o WordPress.com en su plan gratuito, con publicidad de la plataforma y un dominio que no es tuyo. Probar una idea. No para un negocio que factura.
300 – 900 € Web de presentación: cuatro o cinco páginas, textos redactados, tus fotos tratadas, adaptación a móvil, avisos legales y publicación en tu dominio. La mayoría de negocios pequeños: talleres, clínicas, tiendas de barrio, gremios, despachos.
900 – 2.500 € Lo anterior más tienda online, reservas, catálogo con filtros, varios idiomas o un gestor de contenidos para editarla tú. Quien vende online o necesita cambiar contenido cada semana.
2.500 – 10.000 € Proyecto a medida: diseño propio desde cero, integraciones con tu programa de gestión, zona privada de clientes, fotografía profesional. Empresas con procesos que la web tiene que tocar, no solo enseñar.
+10.000 € Desarrollo de producto: una aplicación web, un portal, un configurador. Ya no es «una web». Cuando la web es el negocio.

Un punto de referencia externo y comprobable: en agosto de 2026 miramos la ficha de un vendedor Top Rated de Fiverr, con más de 800 reseñas y catorce años de oficio. Su nivel de entrada —318 €— era una sola página con una ronda de correcciones. Su nivel intermedio, el que de verdad equivale a «una web de empresa» con varias páginas y dos rondas, costaba 682 €. Sirve para calibrar: cuando alguien te ofrece «una web completa» por 200 €, no está compitiendo con ese vendedor, está vendiendo otra cosa.

¿Qué estás pagando exactamente cuando pagas una web?

El error más caro al comparar presupuestos es suponer que todos incluyen lo mismo. Casi nunca es así. Estas son las siete partidas que componen el precio, y cualquiera de ellas puede estar dentro o fuera:

  • El diseño. Puede ser una plantilla comprada, una plantilla adaptada a tus colores y tus fotos, o un diseño hecho desde cero. La diferencia de coste entre lo primero y lo último es de un orden de magnitud.
  • Los textos. La partida que más veces se queda fuera y la que más retrasa los proyectos. Si el presupuesto dice «el cliente aporta los contenidos», estás pagando la maqueta y escribiendo tú la web.
  • Las imágenes. Tratar y optimizar tus fotos es trabajo; hacerlas es otro oficio y otro presupuesto. Las fotos de banco son gratis o casi, y se nota.
  • Los textos legales. Aviso legal, política de privacidad y de cookies. En España no son opcionales: la LSSI obliga a publicar razón social, NIF y domicilio.
  • La adaptación a móvil. Debería estar siempre incluida. Más de la mitad de las visitas de un negocio local llegan desde un teléfono.
  • La puesta en marcha. Apuntar el dominio, instalar el certificado, comprobar que el formulario llega a un correo que alguien lee.
  • Las rondas de correcciones. Mira cuántas incluye y qué cuenta como ronda. Es donde se descontrola un proyecto barato.

¿Por qué el mismo encargo cuesta 300 € en un sitio y 3.000 € en otro?

Porque «una web» no describe un trabajo, describe un resultado. Estas son las variables que de verdad mueven la cifra, ordenadas por cuánto pesan:

  1. Número de páginas. Es la más lineal y la más fácil de negociar: cada página añadida es más redacción, más maquetación y más revisión. Empezar con cinco y crecer después casi siempre sale mejor que estrenar con quince.
  2. Quién escribe. Si escribes tú, ahorras dinero y pagas con tu tiempo —y con el retraso, que es el coste invisible—. Si escribe quien hace la web, el precio sube pero el proyecto se entrega.
  3. Si hay que vender o reservar. Cobrar online mete pasarela de pago, impuestos, portes, devoluciones y estados de pedido. Es otro producto, no una página más.
  4. Si necesitas editarla tú. Un gestor de contenidos abarata los cambios futuros y encarece la web y su mantenimiento. Merece la pena si vas a publicar de verdad; si no, es pagar por una función que no usarás.
  5. Idiomas. Cada idioma duplica textos, revisiones y estructura de URLs.
  6. Integraciones. Conectar la web con tu programa de facturación, un CRM o un sistema de citas es la partida que más se subestima.

Fíjate en que el diseño no está en los tres primeros puestos. Es lo que todo el mundo mira y no es lo que decide el precio.

¿Qué costes siguen apareciendo después de la entrega?

Aquí es donde una web barata se convierte en cara. El precio de hacerla es un pago; el de tenerla es una cuota. Repasa estas cinco líneas antes de firmar:

ConceptoCoste habitual al añoQué preguntar
Dominio10 – 20 €¿Está a mi nombre? Debe estarlo, siempre.
Alojamiento0 – 300 €¿Va incluido? ¿Durante cuánto tiempo?
Licencias de plantilla o plugins0 – 250 €¿Qué deja de funcionar si no renuevo?
Mantenimiento y actualizaciones0 – 600 €¿Es obligatorio o lo puedo dejar?
Cambios sueltos25 – 60 € cada uno¿Cambiar un teléfono cuenta como cambio?

Un detalle técnico con consecuencia directa en tu factura: una web hecha con archivos estáticos, sin base de datos ni gestor de contenidos, casi no consume recursos y no tiene nada que actualizar. No hay plugins que se rompan ni versiones que parchear. Por eso hay quien puede incluir el alojamiento sin cobrarlo aparte, y por eso una web de WordPress con veinte plugins arrastra una cuota que la otra no tiene. No es que una sea mejor: es que resuelven cosas distintas y cuestan distinto de tener.

¿Web a medida, plantilla o un creador tipo Wix?

Las tres opciones son legítimas. La pregunta correcta no es cuál es mejor, es cuál se corresponde con lo que vendes.

Creador (Wix, Squarespace)Plantilla adaptadaA medida
Coste inicial0 – 200 €300 – 900 €2.500 € en adelante
Coste anual150 – 400 € (suscripción)Bajo o nuloVariable
Quién la mantieneCasi nadie: no hay nada que mantenerQuien la hizo
Si dejas de pagarDesapareceSigue onlineSigue online
Te la puedes llevarNoSí, son archivos

La trampa del creador no es el precio, es la salida: el trabajo que inviertes queda dentro de la plataforma. Si un día quieres irte, no te llevas la web, te llevas la idea. Para un negocio que va a estar diez años en el mismo sitio, esa cuota mensual acaba siendo más cara que la web y encima no deja nada tuyo.

¿Y si además quiero vender online?

Cambia el planteamiento entero. Una tienda no es una web con un botón de comprar: es catálogo, stock, portes, impuestos, devoluciones, pasarela de pago y correos de pedido. El tramo realista para un negocio pequeño que empieza a vender está entre 900 y 2.500 €, y la decisión de fondo es quién la va a llevar el día a día.

Nosotros montamos tiendas en Shopify por 900 € + IVA con el catálogo cargado si el material llega de una vez, y las entregamos formando al negocio para que las lleve él. La suscripción de Shopify la contrata el cliente a su nombre, no nosotros. Es deliberado: una tienda que solo puede tocar la agencia es una tienda que se queda parada. Lo desarrollamos en la guía de cómo crear una tienda Shopify optimizada para conversión.

¿Qué cobramos nosotros y qué entra en el precio?

Publicamos la tarifa porque comparar presupuestos a ciegas es la parte más incómoda de este proceso. Esta es la nuestra, sin IVA:

ConceptoPrecioCon IVA
Web de cinco páginas (mínimo)300 €363 €
Página adicional+60 € cada una72,60 €
Idioma adicional+80 € cada uno96,80 €
Auditoría de la web actual+100 €121 €
Tienda montada en Shopify900 € (sustituye al mínimo)1.089 €

Qué entra en esos 300 €: cinco páginas (inicio, sobre nosotros, contacto, aviso legal y política de cookies y privacidad), la redacción de los textos a partir de vuestra información, vuestras fotos tratadas y optimizadas, diseño adaptado a móvil, publicación en vuestro dominio, dos rondas de correcciones y alojamiento incluido sin cuota. El plazo es de siete días laborables desde que tenemos el material completo.

Qué no entra, dicho antes y no después: el dominio, que se contrata a vuestro nombre y cuesta unos 12 € al año; la fotografía profesional; un gestor de contenidos para editarla vosotros —eso es otro tipo de proyecto—; y el mantenimiento mensual, porque no lo hay: durante los tres primeros meses los cambios pequeños van incluidos y a partir de ahí se cobran sueltos.

Si tu web ya existe y lo que quieres es saber qué le pasa antes de decidir nada, la auditoría es el camino barato: 100 € para tener el diagnóstico por escrito, en vez de rehacerla a ciegas.

¿Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto?

Cinco preguntas. Las cinco se responden en una frase, y quien no las responde en una frase te está diciendo algo:

  1. ¿Quién escribe los textos? Si los escribes tú, súmale las horas y el retraso.
  2. ¿A nombre de quién queda el dominio? Debe ser el tuyo. Un dominio a nombre de la agencia es una correa.
  3. ¿Qué pago el segundo año? La cifra que importa no es la de hacerla.
  4. ¿Cuántas rondas de correcciones entran y qué cuenta como ronda? Mandar cambios sueltos por WhatsApp consume rondas sin que te des cuenta.
  5. Si me voy, ¿me llevo la web? La respuesta correcta es «sí, te entregamos los archivos».

¿Qué señales avisan de que un presupuesto barato saldrá caro?

  • No menciona el IVA. Un 21 % que aparece al final no es un detalle contable, es otro precio.
  • «Contenidos aportados por el cliente» sin decir en qué formato ni cuántos. Es el proyecto que se queda parado seis meses.
  • Alojamiento «gratis el primer año». Pregunta cuánto cuesta el segundo antes de firmar el primero.
  • No hay plazo escrito. Sin fecha no hay incumplimiento posible.
  • No aparecen los textos legales. Si no están en el presupuesto, no están en la web, y la LSSI no pregunta de quién era la culpa.
  • El precio baja solo cuando dudas. Un precio que se mueve porque titubeas nunca fue el precio.

¿Puede pagarla una subvención?

A veces, y conviene saber en qué punto está el programa antes de contar con ese dinero. El Kit Digital ha financiado miles de webs de pymes y autónomos con bonos de hasta 3.000 €, pero la convocatoria del Segmento III cerró el 31 de octubre de 2025 y no hay fecha oficial de reapertura. Lo explicamos con el estado actualizado en la guía del Kit Digital 2026.

El detalle que descoloca a mucha gente: el bono no cubre gastos anteriores a la concesión. Si haces la web ahora y la ayuda reabre en marzo, esa web no entra. Decidir esperar es legítimo; decidirlo sin saber cuánto llevas esperando, no.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta mantener una página web al año?

Depende de con qué esté hecha. Una web estática de cinco páginas puede costar solo el dominio, unos 12 € al año, si el alojamiento va incluido. Una web con gestor de contenidos y plugins de pago se mueve entre 150 y 600 € anuales entre alojamiento, licencias y actualizaciones. Pide siempre la cifra del segundo año por escrito.

¿Cuánto se tarda en hacer una página web?

Una web de presentación de cinco páginas se entrega en una o dos semanas de trabajo real. El plazo que se dispara no es el nuestro: es el del material. Lo normal es que un proyecto de siete días laborables tarde dos meses porque las fotos y los textos llegan a trozos. Si reúnes el material antes de encargar, ganas más tiempo que con cualquier otra decisión.

¿Es más barato hacerla yo con Wix o WordPress?

El primer año casi siempre sí. A partir del tercero, rara vez: entre la suscripción, la plantilla de pago y las horas que le dedicas, el ahorro se come solo. Hazlo tú si te apetece aprender y tu negocio no depende de esa web para vender; encárgalo si cada hora que le dedicas es una hora que no estás facturando.

¿Por qué unos cobran 300 € y otros 3.000 € por lo que parece lo mismo?

Porque casi nunca es lo mismo. Pon los dos presupuestos en columnas y compara siete líneas: páginas, textos, fotos, legales, rondas, alojamiento y a nombre de quién queda el dominio. En cuanto los alineas, la diferencia deja de ser un misterio y se convierte en una decisión.

¿Necesito una web si ya tengo Instagram y Google?

Necesitas un sitio que sea tuyo. El perfil social lo alquilas: cambian el alcance, cambian las reglas o te suspenden la cuenta y desapareces. Además, tu ficha de Google Business Profile posiciona mejor cuando apunta a una web con los mismos datos. No es web o redes: es que las redes traen gente y la web es la que la convence.

¿Qué pasa si no me gusta el resultado?

Por eso existen las rondas de correcciones y por eso hay que pactar cuántas entran. Un encargo pequeño bien planteado enseña un primer montaje antes de terminar nada: lo que no se puede es rediseñar tres veces desde cero al precio de una.

¿Quieres saber qué te costaría la tuya?

Miramos tu web actual —o la que no tienes— y te decimos qué haríamos y cuánto cuesta, con el precio por escrito antes de empezar. Sin cuota de mantenimiento y con el alojamiento incluido.

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