Cómo elegir agencia de desarrollo web en España

Elegir una agencia de desarrollo web se reduce a comprobar cuatro cosas antes de firmar: qué entra exactamente en el precio, a nombre de quién queda el dominio, si el código será tuyo y qué cuesta el año siguiente. El resto —el porfolio bonito, la palabrería técnica, la reunión simpática— no predice nada. Esta guía es la lista de comprobaciones que puedes hacer tú mismo, en una tarde y sin saber programar, para separar a quien va a construirte un activo de quien va a dejarte una factura.
- El dominio tiene que estar a tu nombre desde el primer día. Es el error más caro del sector y el más fácil de evitar: se comprueba en dos minutos y no admite matices.
- Un porfolio no se mira, se audita. Abre tres webs que digan haber hecho, pásalas por PageSpeed y ábrelas en tu móvil. Es gratis y descarta a la mitad.
- La pregunta que más dinero ahorra es «¿cuánto pago el año que viene?». Si no hay respuesta por escrito, el presupuesto está incompleto.
- Barato y caro no significan nada sin las siete líneas comparadas: páginas, textos, fotos, legales, rondas, alojamiento y titularidad del dominio.
- Medimos 51 webs de negocios reales en agosto de 2026 y el 45 % no publicaba el CIF. Todas esas webs las hizo alguien y cobró por ellas.
- Nosotros cobramos desde 300 € + IVA, sin cuota mensual y con el dominio a tu nombre. Lo decimos aquí para que puedas usarlo como vara de medir, tanto si nos contratas como si no.
- ¿Qué tipo de proveedor necesitas de verdad?
- Cómo auditar su porfolio en diez minutos
- Las siete líneas que hay que comparar entre presupuestos
- ¿De quién es el dominio, el alojamiento y el código?
- La cuota de mantenimiento: cuándo es servicio y cuándo es peaje
- Ocho señales de alarma
- Qué preguntar en la primera reunión
- ¿Y si quieres pagarla con el Kit Digital?
- Qué hacemos nosotros y qué no
- Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de proveedor necesitas de verdad?
«Agencia» es una palabra que cubre cosas muy distintas, y buena parte de los proyectos que salen mal empiezan aquí: no por elegir mal dentro de una categoría, sino por elegir la categoría equivocada. Un negocio que necesita cinco páginas y un teléfono pulsable no necesita lo mismo que una empresa que quiere conectar la web con su programa de gestión.
| Tipo de proveedor | Qué esperar | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Autónomo o freelance | Trato directo con quien hace el trabajo, precios ajustados, plazos que dependen de una sola agenda. Si desaparece, desapareces con él. | Encargos pequeños y acotados, cuando tienes claro qué quieres y no necesitas soporte a tres años. |
| Estudio o agencia pequeña | Dos a diez personas. Hablas con quien decide, hay continuidad si alguien se va de vacaciones y el precio sigue siendo comprensible. | La mayoría de negocios pequeños y medianos: es el punto donde el coste y la continuidad se equilibran. |
| Agencia grande | Equipos por especialidad, gestor de cuentas, procesos y contratos serios. También estructura que pagas tú y un comercial que no es quien programa. | Proyectos con integraciones, varios idiomas, requisitos legales complejos o presupuestos de cinco cifras. |
| Revendedor de plantillas | Instalan una plantilla comprada, cambian colores y logotipo y facturan como si fuera desarrollo. Suelen atarte a una cuota mensual obligatoria. | Nunca a sabiendas. El problema no es la plantilla: es pagar diseño a medida y recibir una plantilla. |
No hay una categoría buena y tres malas. Hay una que encaja con tu encargo y tres que no. Si aún no sabes en qué tramo cae lo que necesitas, la guía de cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño desglosa los tramos de precio y qué cabe en cada uno.
Cómo auditar su porfolio en diez minutos
Un porfolio está diseñado para gustar. Las capturas están elegidas, los proyectos fallidos no salen y casi nadie enseña cómo quedó la web dos años después. Pero un porfolio también es una lista de URLs reales, y eso sí se puede comprobar. Pide tres direcciones de webs que hayan hecho —no capturas, direcciones— y haz esto:
- Ábrelas en tu móvil, no en el ordenador. Intenta pulsar el teléfono. Intenta rellenar el formulario con el pulgar. En las 51 webs de negocios que medimos en agosto de 2026, el 80 % tenía botones o enlaces demasiado pequeños para el dedo y el 49 % escribía el teléfono sin que se pudiera llamar tocándolo. Los datos completos están en el estudio de 51 webs de negocios.
- Pásalas por PageSpeed Insights. Es gratuito, es de Google y da la nota de las tres métricas que Google usa de verdad: LCP (cuánto tarda en aparecer lo importante), INP (cuánto tarda en responder a un toque) y CLS (cuánto se mueve la página mientras carga). No busques el sobresaliente: busca que no haya un suspenso escandaloso en móvil.
- Baja al pie de página. ¿Está el CIF? ¿Hay aviso legal y política de privacidad que se abran? La LSSI obliga a publicar denominación social, NIF y domicilio. En nuestro estudio, el 45 % no publicaba el CIF y el 37 % no tenía textos legales localizables. Si la agencia deja eso fuera en el trabajo de otro cliente, lo dejará fuera en el tuyo.
- Comprueba que la web sigue viva y es suya. Algunos porfolios arrastran proyectos que el cliente rehízo hace años con otro proveedor. Si el diseño no se parece a la captura, ya sabes algo.
Diez minutos de estas cuatro comprobaciones te dicen más que una reunión de una hora, porque miran lo que entregaron, no lo que prometen.
Las siete líneas que hay que comparar entre presupuestos
El error más caro al comparar dos presupuestos es suponer que incluyen lo mismo. Casi nunca es así, y por eso uno puede parecer el triple de caro cuando en realidad es el único completo. Pon los dos en columnas y alinea estas siete líneas:
| Línea | Qué preguntar exactamente |
|---|---|
| Páginas | ¿Cuántas entran y qué pasa si necesito una más? El precio de la página extra, por escrito. |
| Textos | ¿Los escribís vosotros o los aporto yo? Es la partida que más veces se cae y la que más retrasa los proyectos. |
| Fotos | ¿Tratáis las mías, usáis banco de imágenes o hay que contratar a un fotógrafo aparte? |
| Textos legales | ¿Redactáis aviso legal, privacidad y cookies, o me los tiene que dar mi gestor? |
| Rondas de correcciones | ¿Cuántas entran en el precio y qué cuesta la siguiente? |
| Alojamiento y dominio | ¿Está incluido el primer año? ¿Y a partir del segundo, cuánto? |
| Titularidad | ¿A nombre de quién queda el dominio y de quién es el código al terminar? |
En cuanto alineas las siete, la diferencia de precio deja de ser un misterio y se convierte en una decisión: sabes qué estás comprando de más y qué estás dejando fuera.
¿De quién es el dominio, el alojamiento y el código?
Esta es la sección que más dinero ahorra de toda la guía, y la que casi nadie pregunta porque suena a desconfianza. No lo es: es higiene contractual, y una agencia seria la agradece porque le evita problemas a ella también.
El dominio
El dominio tiene que estar registrado a nombre de tu empresa, con tu CIF y tu correo, no a nombre de la agencia «para simplificar la gestión». Que lo gestionen ellos está bien; que sean los titulares, no. La diferencia se nota el día que quieres cambiar de proveedor: con el dominio a tu nombre, es un trámite; con el dominio a nombre de otro, es una negociación en la que tienes todas las de perder.
Además, un dominio caduca. En nuestro estudio de agosto de 2026, cinco de las 51 webs tenían el dominio caducando en menos de 90 días el día que las medimos. Es la avería más barata de evitar —renovarlo cuesta unos euros— y una de las más caras si ocurre: la web desaparece, los correos dejan de llegar y recuperar el dominio si alguien lo captura puede ser imposible.
El alojamiento
Puede estar incluido en el precio y suele ser buena idea, pero pide saber dónde está y con qué cuenta. Lo que no debe pasar es que no puedas obtener una copia de tu propia web sin permiso de nadie. Pregunta directamente: «si mañana quiero llevármela, ¿qué me entregáis y en cuánto tiempo?».
El código y los contenidos
En España, la propiedad intelectual del software es del autor salvo que el contrato diga otra cosa. O sea que si el contrato no lo menciona, el código no es tuyo por defecto. No hace falta un contrato de veinte páginas: basta una cláusula que ceda a tu empresa los derechos de explotación del trabajo entregado una vez pagado. Lo mismo con los textos y las fotos que hayan producido para ti.
La cuota de mantenimiento: cuándo es servicio y cuándo es peaje
Una cuota mensual no es mala por definición. Es mala cuando es obligatoria para que la web siga funcionando y no cubre nada que puedas nombrar.
Un mantenimiento que vale lo que cuesta hace cosas concretas: actualiza el gestor de contenidos y los plugins, mantiene copias de seguridad que alguien ha probado a restaurar alguna vez, vigila que el certificado y el dominio no caduquen, y te incluye un número de cambios al mes. Si eso está escrito, la cuota es un servicio.
Un mantenimiento que es un peaje se reconoce por dos rasgos: no puedes darte de baja sin perder la web, y cuando preguntas qué incluye la respuesta es «el mantenimiento». También suele ir con una plantilla de pago cuya licencia está a nombre de la agencia.
Hay una tercera vía que se menciona poco: una web estática de cinco páginas casi no necesita mantenimiento, porque no hay gestor de contenidos, ni plugins, ni base de datos que actualizar. Si tu negocio no cambia el contenido cada semana, preguntar por esta opción puede quitarte una cuota mensual de encima durante años. Si sí lo cambias, entonces el gestor y su mantenimiento se pagan solos.
Ocho señales de alarma
- No dan precio por escrito antes de empezar. «Depende» es una respuesta legítima a la primera llamada, no a la propuesta.
- Garantizan la primera posición en Google. Nadie puede garantizarla porque nadie controla el buscador. Quien lo promete o no lo sabe o cuenta con que tú no lo sepas.
- El presupuesto no menciona el IVA. 300 € son 363 € a pagar. Un presupuesto que lo omite está escondiendo un 21 %.
- Quieren el dominio a su nombre. Sin excepciones y sin explicación que valga.
- No hay plazo, o el plazo no depende de nada. Un plazo serio dice de qué depende: normalmente de que tú entregues fotos y textos.
- El porfolio son solo capturas. Si no dan URLs, es que no quieren que las mires.
- Hablan de tecnología y no de tu negocio. Si en la primera reunión nadie te ha preguntado qué quieres que haga un visitante al entrar, están vendiendo una web, no un resultado.
- La cuota mensual es obligatoria y no está detallada. Ver la sección anterior.
Qué preguntar en la primera reunión
Cinco preguntas cortas, todas contestables en una frase, y todas reveladoras:
- «¿Qué entra en el precio y qué no?» Que te lo enumeren en voz alta. Si dudan en las siete líneas de más arriba, el presupuesto se va a mover.
- «¿Cuánto pago el año que viene?» La cifra del segundo año, por escrito. Alojamiento, licencias y mantenimiento pueden sumar más que la web en tres años.
- «¿A nombre de quién queda el dominio?» La única respuesta buena es «del tuyo».
- «¿Quién escribe los textos?» Si la respuesta es «tú», súmale a tu presupuesto las horas que te va a costar, porque es la partida que más proyectos encalla.
- «¿Qué necesitáis de mí y cuándo?» Una agencia que ha hecho esto muchas veces te da una lista de material el primer día. La que no, te la pedirá a trozos durante dos meses.
Fíjate en que ninguna es técnica. No necesitas saber qué es un framework para contratar bien: necesitas saber qué compras, qué cuesta después y de quién es lo que te llevas.
¿Y si quieres pagarla con el Kit Digital?
Si vas a usar la subvención, la agencia tiene que estar dada de alta como agente digitalizador adherido, y eso es público y comprobable: el catálogo de agentes está en la web de Acelera pyme y se consulta por nombre o por CIF. Que alguien diga «nosotros lo tramitamos» no equivale a estar adherido.
Dos avisos que se repiten. El primero: la solución subvencionada tiene requisitos mínimos definidos por la convocatoria —número de páginas, adaptación a móvil, accesibilidad, posicionamiento básico— y el bono cubre hasta un importe; lo que pidas por encima lo pagas tú, así que pregunta desde el principio qué queda dentro del bono y qué no. El segundo: la subvención suele obligar a mantener la solución un tiempo determinado, y eso puede atarte a un proveedor. Léelo antes, no después.
Y una advertencia de calendario: las convocatorias abren y cierran, y los importes y colectivos cambian de una a otra. Comprueba el estado real en la fuente oficial antes de contar con el dinero.
Qué hacemos nosotros y qué no
Esto es un blog de una agencia, así que lo honesto es decir dónde encajamos en la tabla de arriba: somos un estudio pequeño, en Murcia, y trabajamos sobre todo con negocios que necesitan una web que explique bien lo que hacen y recoja contactos.
Nuestro encargo de entrada son 300 € + IVA: cinco páginas, los textos redactados por nosotros, tus fotos tratadas, adaptación a móvil, avisos legales, alojamiento incluido y publicación en tu dominio, a tu nombre. Sin cuota mensual obligatoria. El desglose de qué entra en cada tramo está en cómo trabajamos el desarrollo web, y si buscas proveedor cerca, en diseño web en Murcia.
Lo que no hacemos: campañas de publicidad como servicio principal, fotografía de producto y proyectos de más de cinco cifras con equipos dedicados. Para eso, la columna de «agencia grande» de la tabla es mejor consejo que nosotros. Si lo tuyo es vender online, la parte de tienda online es un encargo distinto y lo desglosamos en cuánto cuesta una tienda online.
Y si lo que quieres es una segunda opinión antes de decidir, el diagnóstico gratuito mira tu web actual con las mismas comprobaciones de este artículo y te dice qué encontramos, contrates a quien contrates.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta contratar una agencia de desarrollo web en España?
Para un negocio pequeño, la horquilla realista va de 300 a 3.000 €, y lo que mueve el precio no es el diseño: es el número de páginas y quién escribe los textos. Una web de presentación de cuatro o cinco páginas con los textos redactados está entre 300 y 900 €. A partir de ahí entran tienda, reservas, catálogo o varios idiomas. El desglose completo por tramos está en la guía de precios.
¿Es mejor un freelance o una agencia?
Depende de cuánto te importe la continuidad. Un freelance suele ser más barato y más directo, pero es una sola persona: si se pone enfermo o cambia de trabajo, tu web se queda quieta. Un estudio pequeño cuesta algo más y compra continuidad. Para un encargo acotado y con prisa, el freelance funciona; para algo de lo que dependa tu facturación durante años, la continuidad vale lo que cuesta.
¿Cuánto tarda en estar lista una página web?
Una web de presentación de cinco páginas se entrega en una o dos semanas de trabajo real. El plazo que se dispara casi nunca es el de la agencia: es el del material. Lo normal es que un proyecto de siete días laborables tarde dos meses porque las fotos y los textos llegan a trozos. Si reúnes el material antes de encargar, ganas más tiempo que con cualquier otra decisión.
¿Cómo sé si un presupuesto barato me va a salir caro?
Mira lo que no dice. Un presupuesto barato suele serlo porque deja fuera los textos, los legales, las fotos o el alojamiento del segundo año. Compara las siete líneas de este artículo y verás si es barato de verdad o solo incompleto. La otra señal es la cuota mensual obligatoria: a tres años, una cuota puede costar más que la web.
¿Puedo cambiar de agencia si no estoy contento?
Sí, y lo fácil o difícil que sea se decide antes de firmar, no después. Con el dominio a tu nombre, el código cedido por contrato y una copia de la web en tu poder, cambiar de proveedor es un trámite de días. Sin esas tres cosas, es una negociación. Por eso son las tres preguntas que hay que hacer al principio.
¿Necesito que la agencia haga también el SEO?
Necesitas que no te lo estropee, que no es lo mismo. Una web bien construida sale de fábrica con lo básico resuelto: velocidad razonable, estructura clara, textos legales, datos de contacto legibles por una máquina. Eso debería estar incluido sin llamarse «SEO». El posicionamiento continuado —contenidos, enlaces, seguimiento— es un servicio aparte y se contrata aparte, cuando la web ya existe y tiene sentido invertir en traerle visitas. Si tu problema es que nadie te encuentra, empieza por por qué tu negocio no aparece en Google.
¿Quieres una segunda opinión antes de firmar?
Miramos tu web actual —o el presupuesto que te han pasado— y te decimos qué falta y qué sobra, con las mismas comprobaciones de este artículo. Sin compromiso y sin cuota de mantenimiento por delante.
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