Cuánto cuesta no tener web: la factura que no te pasa nadie

No tener web no cuesta cero. La factura existe, pero llega repartida y sin concepto: va dentro de la comisión de quien te trae el cliente, dentro de las horas que pasas contestando lo mismo por teléfono y, sobre todo, dentro de los meses que Google tarda en tomarte en serio cuando por fin la montas. Esta guía no te va a dar una cifra general —no existe—, sino la forma de calcular la tuya con datos que ya están en tu contabilidad y en tu móvil. Incluida la posibilidad de que te salga cero, que es un resultado legítimo y tiene su propia sección al final.
- La mayoría de los negocios pequeños de este país no tiene web. Entre las empresas de menos de 10 empleados con conexión a internet, el 37 % tiene sitio web; entre las de 10 o más, el 84,5 % (INE, primer trimestre de 2025). O sea que no tenerla es lo normal, y precisamente por eso no se nota lo que cuesta.
- Lo más caro no es el dinero: es el plazo. Nuestra propia página de SEO en Murcia se publicó el 18 de junio de 2026 y no empezó a aparecer en búsquedas hasta el 17 de septiembre, en posición media 17 y sin un solo clic. Tres meses para llegar a la segunda página.
- El coste de entrada casi nunca es el problema real. El Kit Digital cubre hasta 2.000 € de la categoría «Sitio web y presencia básica en internet» (Acelera pyme), y nosotros publicamos webs desde 300 € + IVA.
- La web gratis que te regala una plataforma puede apagarse. Google desactivó las webs creadas con Perfil de Empresa el 5 de marzo de 2024 y cortó la redirección el 10 de junio (aviso oficial de Google). Quien tenía ahí su presencia se quedó sin ella en un martes cualquiera.
- Hay cuatro casos en los que no tener web no te cuesta nada. Están al final, y en los cuatro nos quedamos fuera de la venta.
Tabla de contenidos
La factura existe, pero llega repartida
Si no tienes web, tus clientes te encuentran igual. Por la ficha de Google, por Instagram, por un portal de reservas o de pedidos, por el cuñado de un cliente. El negocio funciona, y por eso la pregunta «¿cuánto me cuesta no tener web?» suena a pregunta de vendedor.
Pero cada uno de esos caminos tiene un peaje, y el peaje está escrito en algún sitio:
- Si te traen clientes las plataformas de reservas o de reparto, el peaje es un porcentaje y viene en tus liquidaciones. No hace falta que te lo estimemos nosotros: ábrelas y suma el año.
- Si te traen clientes las redes, el peaje se paga en tiempo y en alcance prestado. Publicas para que un algoritmo decida a cuánta gente se lo enseña, y cuando cambia las reglas, cambia tu negocio. Eso lo desarrollamos aparte, en web propia o solo redes sociales.
- Si te traen clientes el teléfono y el boca a boca, el peaje son horas: las mismas cinco preguntas —precio, horario, dónde estáis, si trabajáis mi zona, si podéis esta semana— contestadas una por una.
Ninguno de los tres es un error. Los tres son canales legítimos y muchos negocios viven bien de ellos. Lo que pasa es que los tres son alquiler: pagas por cada cliente, cada vez, y quien pone el precio no eres tú. Una web es lo contrario, y por eso conviene compararlas con los mismos números.
Cómo calcular la tuya en una tarde
Esto no es un estudio de mercado, es una cuenta de la vieja con tus datos. Sale en una tarde y las cinco líneas están donde dice la tabla. El resultado no es una cifra oficial de nada: es tu punto de partida para decidir.
| Línea | Dónde está el dato | Qué haces con él |
|---|---|---|
| Comisiones de plataformas | Liquidaciones de los últimos 12 meses | Súmalas. Es lo que pagas al año por que te traigan clientes a casa |
| Horas contestando lo mismo | Registro de llamadas y WhatsApp de una semana normal | Cuenta las repetidas, multiplícalas por cuatro semanas y por tu coste por hora |
| Peticiones que se enfrían | Un mes apuntando cuántos piden «mándame algo» o «¿tenéis catálogo?» | Compara cuántos de esos volvieron. La diferencia es lo que se cae por no tener dónde mirar |
| Contactos fuera de horario | La hora de tus mensajes recibidos | Los de noche y fin de semana son los que una web atiende sin ti |
| Lo que costará ponerte al día | Un presupuesto cerrado, más el plazo de la sección siguiente | Súmalo como inversión y como tiempo: las dos cosas cuentan |
Dos avisos para que la cuenta sea honesta. El primero: la tercera línea no se puede medir bien, porque quien no te llama no deja rastro; sirve para orientarte, no para presumir de ella. El segundo: si el total te sale pequeño, hazle caso. Un negocio con la agenda llena y sin comisiones que pagar tiene un coste de no tener web cercano a cero, y ningún artículo debería convencerle de lo contrario.
El plazo: la parte que no se compra con dinero
Aquí está el coste que casi nadie cuenta, y es el único que no se arregla pagando más. Una web no es un interruptor: es un plazo que empieza el día que publicas, no el día que decides. Estas son nuestras propias mediciones, sobre nuestras propias páginas, y son fáciles de comprobar porque las hicimos este año:
- Tres meses hasta la primera impresión. Nuestra página de servicio de SEO en Murcia se publicó el 18 de junio de 2026. La primera vez que apareció en resultados de búsqueda para consultas con «murcia» fue el 17 de septiembre: 38 impresiones en 24 horas, posición media 17 —o sea, segunda página— y cero clics. En los tres meses anteriores, todas las consultas con «murcia» juntas habían dado una sola impresión en el sitio entero.
- Y solo se movió cuando se lo pedimos. El 16 de septiembre pedimos la indexación a mano en Search Console. Google la rastreó ese mismo día a las 15:29. Publicar y esperar no había bastado en tres meses.
- Reescribir tampoco basta por sí solo. Uno de nuestros artículos se reescribió entero el 24 de agosto. A mediados de septiembre, Google seguía trabajando con la copia del 28 de mayo: no había vuelto a mirarlo. Volvió el 16 de septiembre, otra vez cuando se lo pedimos.
- Lo rápido es entrar; lo lento es contar. Cinco artículos publicados entre el 19 y el 23 de agosto se indexaron en uno a tres días. Entre todos ellos, la página de servicio y la landing de diseño web, sumaron 23 impresiones y cero clics en la primera semana.
Nada de esto dice que una web no funcione. Dice otra cosa, más incómoda: si la necesitas en septiembre, el momento de montarla era en junio. Cuando llega la temporada alta, la subvención con plazo de quince días o el cliente que pide ver algo antes de firmar, el dinero se consigue; los tres meses de indexación, no. Esa es la parte de la factura que se paga una vez y no se devuelve.
Si lo que te preocupa es justo eso —que ya tienes web y no apareces—, el orden de comprobaciones está en mi negocio no aparece en Google: qué mirar y en qué orden.
Terreno ajeno: la web gratis que se apagó
La respuesta habitual a todo lo anterior es: «ya tengo la ficha de Google, y con eso me vale». La ficha es imprescindible y no la discute nadie. Lo que no es, es tuya.
Durante años, Google dejaba montar una web sencilla desde el Perfil de Empresa, con un dominio acabado en business.site o negocio.site. Muchos negocios pusieron ahí su única presencia propia. El 5 de marzo de 2024 Google las desactivó; quien visitaba una era redirigido al perfil, y esa redirección dejó de funcionar el 10 de junio de 2024. Desde entonces, esas direcciones dan error, y los dominios se retiraron del campo «sitio web» del propio perfil. Lo explica el aviso oficial de Google, que recomienda montar la web «con otras herramientas» y actualizar el perfil con la nueva dirección.
No fue una avería ni una excepción: es cómo funciona el terreno alquilado. La plataforma que te presta el escaparate decide cuándo lo retira, y no te pregunta. Lo mismo vale para un perfil suspendido por error, para un cambio de condiciones de un portal de reservas o para una cuenta recuperada tres semanas después. Mientras tanto, tú sigues abierto y no hay dónde mandar a nadie.
Una web propia no te libra de esos canales, y no debería. Lo que hace es que ninguno de ellos sea el único: el sitio al que apuntan la ficha, el perfil de Instagram y la firma del correo es tuyo, con tu dominio a tu nombre.
Ojo: la alternativa no es «una web cualquiera»
Aquí conviene ser justos, porque tener web tampoco es una garantía. Del 11 al 17 de agosto de 2026 medimos 51 webs de negocios reales, todas con web ya publicada. Lo que salió:
- 41 de 51 (80 %) tienen botones o enlaces demasiado pequeños para un dedo en el móvil.
- 25 de 51 (49 %) no tienen un teléfono pulsable: el número está escrito como texto, así que hay que memorizarlo y salir de la web para marcarlo.
- 45 % no publica el CIF y un 37 % no tiene textos legales.
- Cinco dominios caducaban en menos de 90 días, con lo que eso significa: la web desaparece y el correo de empresa deja de funcionar.
Dicho de otra forma: el coste de no tener web se compara con el de tener una que se pueda usar, no con el de tener una cualquiera. Si la que te ofrecen no permite llamar tocando el número, no llega a la mitad de lo que le estás pagando.
Y cuánto cuesta tenerla, para poder comparar
Los números del otro lado de la balanza, para que la cuenta de arriba se pueda cerrar. Están desarrollados en el artículo de referencia, cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño:
- Montarla: nosotros publicamos desde 300 € + IVA, con el desglose por escrito de lo que entra y lo que no. El mercado se mueve en un rango muy amplio, y la diferencia entre 300 € y 3.000 € casi nunca es capricho: son páginas, textos, fotos, legales y rondas de cambios.
- Mantenerla: una web estática de cinco páginas puede costar solo el dominio, unos 12 € al año. Una con gestor de contenidos y plugins de pago se mueve entre 150 y 600 € anuales.
- El dominio, a tu nombre. Siempre. Un dominio a nombre de la agencia es una correa, y se nota el día que quieres cambiar de proveedor.
- Con ayuda pública: el Kit Digital cubre hasta 2.000 € en la categoría de sitio web, con unos mínimos que conviene conocer —de tres a cinco páginas, dominio y alojamiento por doce meses, diseño adaptado a móvil y accesibilidad WCAG 2.1 nivel AA—. Cómo va el programa y cuándo se abre lo contamos en la guía del Kit Digital 2026.
Fíjate en lo que ninguna de estas líneas compra: el plazo. La ayuda paga la web, no los meses que tarda en posicionarse. Por eso el momento de montarla es siempre antes de necesitarla.
Y cuando llegue el momento de elegir a quién se lo encargas, las comprobaciones que puedes hacer tú antes de firmar están en cómo elegir agencia de desarrollo web.
Cuándo no tener web no te cuesta nada
Va en serio, y va aquí y no escondido al final de un embudo. Hay cuatro situaciones en las que montar una web ahora es gastar por si acaso, y en las cuatro nos quedamos fuera de la venta:
- Tienes la agenda llena y no quieres crecer. Si trabajas al límite de tu capacidad y no vas a contratar, más visibilidad solo te traerá trabajo que vas a rechazar.
- Vives de tres o cuatro clientes por contrato. Si tu captación es comercial, de licitación o de subcontrata, una web ayuda a dar confianza, pero no es lo que trae el trabajo. Primero lo otro.
- Vas a cerrar, jubilarte o traspasar en menos de un año. Con el plazo de indexación en la mano, la web llegaría a funcionar justo cuando el negocio deje de serlo.
- Tu venta está entera en un marketplace y el margen te sale a cuenta. Es una decisión perfectamente racional. Eso sí, haz la primera línea de la tabla —suma la comisión del año— antes de darla por buena, porque esa cifra suele sorprender.
Si te reconoces en alguna, ya tienes tu respuesta y te has ahorrado el presupuesto. Si no te reconoces en ninguna y la cuenta de la tabla te ha salido alta, entonces lo que estabas pagando sin verlo tiene nombre y cifra, que era justo de lo que iba este artículo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dinero pierde un negocio por no tener página web?
No hay una cifra general, y quien te dé un porcentaje redondo se lo está inventando. Lo que sí se puede calcular es tu caso: suma las comisiones que pagaste el último año a plataformas que te traen clientes, las horas al mes que dedicas a contestar las mismas preguntas y los contactos que llegan fuera de tu horario. Esas tres líneas salen de datos que ya tienes y valen más que cualquier media nacional.
¿Me vale con la ficha de Google en lugar de una web?
Para que te encuentren, la ficha es imprescindible. Para que te elijan, depende de lo que necesite comprobar tu cliente antes de decidir: precios, casos, condiciones, quién eres. Y conviene recordar que lo que Google regalaba se puede apagar: las webs creadas con Perfil de Empresa se desactivaron el 5 de marzo de 2024 y la redirección dejó de funcionar el 10 de junio de 2024.
¿Y si ya vendo por Instagram? ¿Necesito web igualmente?
No necesariamente. Las redes traen atención y la web cierra la venta, y hay negocios que cierran bien por mensaje directo. La comparación completa, con lo que hace bien cada una y cuánto cuesta de verdad, está en nuestro artículo sobre tener web propia o solo redes sociales.
¿Cuánto tarda una web nueva en traer clientes?
Más de lo que promete casi todo el mundo. En nuestra propia medición, una página publicada el 18 de junio de 2026 no empezó a aparecer en búsquedas hasta el 17 de septiembre, en posición media 17 y sin clics; y solo después de pedir la indexación a mano en Search Console. Artículos nuevos entran en el índice en uno a tres días, pero aparecer y ser elegido son cosas distintas. Cuenta meses, no semanas.
¿El Kit Digital paga la web entera?
Cubre hasta 2.000 € en la categoría «Sitio web y presencia básica en internet», con unos mínimos definidos: estructura de tres a cinco páginas, dominio y alojamiento por al menos doce meses, diseño funcional en móvil y tablet, posicionamiento básico y accesibilidad de nivel AA de las pautas WCAG 2.1. Lo que no cubre es el tiempo que tarda en posicionarse, que es la parte cara.
¿Cuánto cuesta mantener una web al año?
Depende de con qué esté hecha. Una web estática de cinco páginas puede costar solo el dominio, unos 12 € al año, si el alojamiento va incluido. Una con gestor de contenidos y plugins de pago se mueve entre 150 y 600 € anuales entre alojamiento, licencias y actualizaciones. Pide siempre que te lo pongan por escrito antes de firmar.
¿Quieres saber cuánto te está costando a ti?
Miramos contigo las cuatro líneas de la tabla con tus números y te decimos si te compensa o no. Si no te compensa, te lo decimos igual. Y si te compensa, publicamos desde 300 € + IVA con el precio cerrado por escrito.
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